Javier y Stefi partieron desde Europa, cruzaron el Atlántico y recorrieron Sudamérica en sus propias motos. En su paso por el Parque Nacional Lihué Calel, compartieron su historia de libertad y aventura.

Por Redacción TUR Argentina

El Parque Nacional Lihué Calel, en la provincia de La Pampa, no es solo un refugio de biodiversidad; es, por naturaleza, el gran punto de encuentro para los viajeros que atraviesan la Argentina de sur a norte. En ese escenario de caldenes y sierras, el equipo de TUR Argentina se cruzó con dos aventureros cuyas patentes y acento delataban un origen lejano: Javier y Stefi, una pareja de franceses que decidió cambiar la rutina de Europa por el polvo de las rutas sudamericanas.

Un viaje por agua, aire y tierra

La logística de su aventura suena tan desafiante como fascinante. "Pusimos las motos en un barco desde Francia hasta la Guayana Francesa y nosotros viajamos en avión", relató Javier. Desde ese punto, comenzó un periplo que ya suma cuatro meses de ruta ininterrumpida.

Su bitácora de viaje incluye hitos que cualquier amante del overlanding envidiaría:

  • Brasil: Recorrieron la costa norte, maravillándose con las dunas blancas de Salvador de Bahía y Recife, para luego adentrarse en la selva amazónica. "Cruzamos el Amazonas en barco, durmiendo en hamacas junto a nuestras motos", recordaron con una sonrisa.

  • Paraguay: Descubrieron la tranquilidad de la selva paraguaya y los pueblos originarios, donde se quedaron casi tres semanas.

  • Argentina y Chile: Entraron al país para encarar la mítica Ruta 40 hasta Ushuaia. Luego cruzaron a Punta Arenas (Chile) y emprendieron el regreso hacia el norte por la Ruta 3 y la Ruta 1, enfrentando más de 300 kilómetros de ripio al borde del mar.

La filosofía del camino: "La imposibilidad está en la mente"

Para Javier y Stefi, este viaje no es una cuestión de lujos, sino de conexión. Al ser consultados sobre qué les produce esta experiencia, la respuesta fue simple y contundente: "Felicidad y plenura".

"Es el placer de conocer gente diferente, culturas y comidas distintas. Hay mucho que aprender", explicaron.

Muchos podrían pensar que una travesía de esta magnitud requiere una fortuna, pero los protagonistas desmitificaron la idea. Con un presupuesto ajustado, priorizan el uso de la carpa y el acampe sobre los hoteles. Para ellos, el proyecto nació en la mente hace muchos años y solo necesitó la decisión de materializarse. "No es imposible hacerlo. Se puede hacer. La imposibilidad está en la mente", sentenció Javier antes de volver a montar su pesada máquina.

Próximo destino: El corazón de los Andes

Tras su breve pero cálida escala en La Pampa, los motociclistas ya tienen la brújula apuntando al norte. Su itinerario sigue por San Luis, para luego retomar la ruta hacia Bolivia, Perú y Colombia.

Mientras sus motores se alejaban por la cinta asfáltica, dejaron en Lihué Calel algo más que huellas de neumáticos: dejaron la prueba viviente de que, cuando el deseo de conocer el mundo es genuino, no hay frontera, idioma ni kilometraje que pueda detenerlo.